Miércoles 18 de julio de 2018

Wexler y Zylberberg, las mujeres del mundo swinger de "Dos más dos"


Las actrices Eleonora Wexler y Julieta Zylberberg son las protagonistas de “Dos más dos”, versión teatral del exitoso filme homónimo, junto a Fernán Mirás y Luciano Cáceres, que explora el universo swinger y desde hoy subirá a escena en el teatro El Nacional para contar una historia que Wexler presentó como “bastante arriba en la escala del cachondeo”.

Más de un millón de espectadores convocó la película argentina estrenada en 2012 con producción y actuación de Adrián Suar, quien entonces compartió escenas con Juan Minujín, Carla Peterson y Julieta Díaz.

El mentor de Polka junto a Nacho Laviaguerre son los responsables de la puesta teatral que, con libro de Juan Vera y Daniel Cúparo y dirección de Marcos Carnevale, hará funciones de miércoles a domingos en la sala de avenida Corrientes 960.

Las imágenes de los cuatro actores sonrientes, con presunción de estar desnudos bajo una sábana compartida proyectadas desde una pantalla led de alta resolución con tecnología 4K instalada en la marquesina exterior de la sala sorprende a los peatones desprevenidos de la avenida Corrientes.

La historia de las dos parejas de profesionales de alrededor de 40 años: la más convencional formada por Emilia (Wexler) y Diego (Mirás) con un hijo de 14 años y la de Betina (Zylberberg) y Richard (Cáceres) sin hijos y practicantes de “swingerismo” es conocida a través del filme, pero “la obra tiene un giro más inquietante”, coinciden ambas actrices.

La trama cinematográfica ya fue adaptada al teatro y se estrenó con éxito en Madrid.

Télam entrevistó a las protagonistas al finalizar una extensa jornada de ensayos en el teatro durante una divertida charla alrededor de una mesa ratona donde la botellita de agua mineral de Wexler reposó junto a una primorosa cajita de ropa interior de Zylberberg.

Télam: La obra recorre fantasías amorosas. ¿Cómo fue el proceso de ensayos?
Julieta Zylberberg:
Fue un mes y medio súper intenso, ensayando de lunes a domingos y es bárbaro cómo una después va relativizando los tiempos, al principio yo decía “Guau, son re pocos días para montar una obra y ahora ya exclamo: ¡’No puedo más, estrenemos ya!”.
Eleonora Wexler: La obra se va aceitando a medida que pasan las funciones, uno va perdiendo los nervios y entonces te permitís jugar más.

T: ¿Lo erótico se aparece fuerte en escena?
EW:
Hoy, una de las chicas de la sala se quedó durante varias escenas y al final se acercó y admitió que había disfrutado la peli hace tiempo, pero que durante la pasada se había cachondeado un poco. Si al público le pasa lo mismo sería genial. Nosotras no tenemos mucha noción, pero parece que quien la ve percibe el calorcito (risas). Por ejemplo, una escena que recrea una fiesta swinger está desarrollada bastante arriba en la escala del cachondeo.
JZ: Creo que la obra es una bomba, especial para que vengan parejas y grupos de amigos y salgan directo a entablar debate. Ja, me imagino a alguna espectadora preguntándose: “¿Qué onda? ¿Cómo seguimos con la sexualidad de la pareja?” (risas). En una relación que lleva años siempre aparece el tema no específicamente del swingerismo, sino la pregunta por los recursos para mantener la pasión según pasan los años.

T: ¿Cómo fue el trabajo de las escenas “hot”?
JZ: Y…la obra se juega bastante arriba en materia erótica, estamos ahí nomás de la gente durante escenas más calientes, pero trabajamos relajados y somos muy respetuosos entre nosotros, algo así como poder preguntar al otro: “¿Puedo tocarle el culo? Gracias?” (risas).
EW: Aparte nuestros compañeros son tan considerados, tan lindos que durante los ensayos llegamos a intercambiar frases como “¡Perdón, perdón, te voy a tocar una teta!” (risas).

T: ¿Ayuda el tono en que se desarrolla la trama para alimentar la fantasía?
JZ:
Claro, es bien naturalista y hay algo de eso que logra generar gran empatía con la platea ya que facilita una identificación directa con el argumento y eso en materia de intensidad te lleva más alto: Lo erótico no se actúa desde la distancia, no se trata de muñecos que viven la sexualidad sobre el escenario.
EW: La idea es despertar emociones, movimientos en la gente que venga a vernos. Durante algunos momentos de la puesta, algunos por ahí pueden llegar a sentir cierta incomodidad y mirar al acompañante preguntándose para qué estamos marcando tal o cual gesto en escena; otros, quizás se rían por nervios…

Las actrices Eleonora Wexler y Julieta Zylberberg son las protagonistas de “Dos más dos”, versión teatral del exitoso filme homónimo, junto a Fernán Mirás y Luciano Cáceres, que explora el universo swinger y desde hoy subirá a escena en el teatro El Nacional para contar una historia que Wexler presentó como “bastante arriba en la escala del cachondeo”.

Más de un millón de espectadores convocó la película argentina estrenada en 2012 con producción y actuación de Adrián Suar, quien entonces compartió escenas con Juan Minujín, Carla Peterson y Julieta Díaz.

El mentor de Polka junto a Nacho Laviaguerre son los responsables de la puesta teatral que, con libro de Juan Vera y Daniel Cúparo y dirección de Marcos Carnevale, hará funciones de miércoles a domingos en la sala de avenida Corrientes 960.

Las imágenes de los cuatro actores sonrientes, con presunción de estar desnudos bajo una sábana compartida proyectadas desde una pantalla led de alta resolución con tecnología 4K instalada en la marquesina exterior de la sala sorprende a los peatones desprevenidos de la avenida Corrientes.

La historia de las dos parejas de profesionales de alrededor de 40 años: la más convencional formada por Emilia (Wexler) y Diego (Mirás) con un hijo de 14 años y la de Betina (Zylberberg) y Richard (Cáceres) sin hijos y practicantes de “swingerismo” es conocida a través del filme, pero “la obra tiene un giro más inquietante”, coinciden ambas actrices.

La trama cinematográfica ya fue adaptada al teatro y se estrenó con éxito en Madrid.

Télam entrevistó a las protagonistas al finalizar una extensa jornada de ensayos en el teatro durante una divertida charla alrededor de una mesa ratona donde la botellita de agua mineral de Wexler reposó junto a una primorosa cajita de ropa interior de Zylberberg.

Télam: La obra recorre fantasías amorosas. ¿Cómo fue el proceso de ensayos?
Julieta Zylberberg:
Fue un mes y medio súper intenso, ensayando de lunes a domingos y es bárbaro cómo una después va relativizando los tiempos, al principio yo decía “Guau, son re pocos días para montar una obra y ahora ya exclamo: ¡’No puedo más, estrenemos ya!”.
Eleonora Wexler: La obra se va aceitando a medida que pasan las funciones, uno va perdiendo los nervios y entonces te permitís jugar más.

T: ¿Lo erótico se aparece fuerte en escena?
EW:
Hoy, una de las chicas de la sala se quedó durante varias escenas y al final se acercó y admitió que había disfrutado la peli hace tiempo, pero que durante la pasada se había cachondeado un poco. Si al público le pasa lo mismo sería genial. Nosotras no tenemos mucha noción, pero parece que quien la ve percibe el calorcito (risas). Por ejemplo, una escena que recrea una fiesta swinger está desarrollada bastante arriba en la escala del cachondeo.
JZ: Creo que la obra es una bomba, especial para que vengan parejas y grupos de amigos y salgan directo a entablar debate. Ja, me imagino a alguna espectadora preguntándose: “¿Qué onda? ¿Cómo seguimos con la sexualidad de la pareja?” (risas). En una relación que lleva años siempre aparece el tema no específicamente del swingerismo, sino la pregunta por los recursos para mantener la pasión según pasan los años.

T: ¿Cómo fue el trabajo de las escenas “hot”?
JZ: Y…la obra se juega bastante arriba en materia erótica, estamos ahí nomás de la gente durante escenas más calientes, pero trabajamos relajados y somos muy respetuosos entre nosotros, algo así como poder preguntar al otro: “¿Puedo tocarle el culo? Gracias?” (risas).
EW: Aparte nuestros compañeros son tan considerados, tan lindos que durante los ensayos llegamos a intercambiar frases como “¡Perdón, perdón, te voy a tocar una teta!” (risas).

T: ¿Ayuda el tono en que se desarrolla la trama para alimentar la fantasía?
JZ:
Claro, es bien naturalista y hay algo de eso que logra generar gran empatía con la platea ya que facilita una identificación directa con el argumento y eso en materia de intensidad te lleva más alto: Lo erótico no se actúa desde la distancia, no se trata de muñecos que viven la sexualidad sobre el escenario.
EW: La idea es despertar emociones, movimientos en la gente que venga a vernos. Durante algunos momentos de la puesta, algunos por ahí pueden llegar a sentir cierta incomodidad y mirar al acompañante preguntándose para qué estamos marcando tal o cual gesto en escena; otros, quizás se rían por nervios…



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