Martes 18 de septiembre de 2018

Relacionan la apnea obstructiva del sueño con cambios en el cerebro típicos de la demencia


EP

  • La disminución de oxígeno puede estar relacionada con una reducción de los lóbulos temporales del cerebro y una disminución correspondiente en la memoria.

APNEA DEL SUEÑO

La apnea obstructiva del sueño (AOS) se asocia con cambios en la estructura del cerebro que también se observan en las primeras etapas de la demencia, según un estudio publicado en European Respiratory Journal. Se sabe que la AOS, donde las paredes de la garganta se relajan y estrechan provocando pausas en la respiración durante el sueño, reduce los niveles de oxígeno en la sangre.

El nuevo trabajo sugiere que esta disminución de oxígeno puede estar relacionada con una reducción de los lóbulos temporales del cerebro y una disminución correspondiente en la memoria. Los autores dicen que el trabajo proporciona evidencia de que evaluar a las personas mayores para la AOS y brindarles tratamiento cuando sea necesario podría ayudar a prevenir la demencia en esta población.

El estudio fue dirigido por la profesora Sharon Naismith, de la Universidad de Sydney, Australia. Esta experta dice: “Entre el 30 y el 50% del riesgo de demencia se debe a factores modificables, como depresión, presión arterial alta, obesidad y tabaquismo. En los últimos años, los investigadores han reconocido que diversos trastornos del sueño también son factores de riesgo para la demencia. Queríamos ver específicamente la apnea obstructiva del sueño y sus efectos sobre el cerebro y las capacidades cognitivas”.

Los investigadores trabajaron con un grupo de 83 personas, de edades comprendidas entre 51 y 88 años, que habían visitado a su médico al estar preocupados por su memoria o estado de ánimo, pero no tenían un diagnóstico de AOS. Cada participante fue evaluado por sus habilidades de memoria y síntomas de depresión, y a cada uno se le realizó una resonancia magnética para medir las dimensiones de diferentes áreas del cerebro.

Los participantes también asistieron a una clínica de sueño donde fueron monitorizados durante la noche en busca de signos de AOS mediante polisomnografía. Esta técnica registra la actividad cerebral, los niveles de oxígeno en la sangre, la frecuencia cardiaca, la respiración y los movimientos.

Los científicos encontraron que los pacientes que presentaban bajos niveles de oxígeno en la sangre mientras dormían tendían a poseer un menor grosor en los lóbulos temporales izquierdo y derecho del cerebro, que son regiones conocidas como importantes en la memoria y que se ven afectadas en la demencia.

También descubrieron que esta alteración en el cerebro estaba vinculada con la capacidad más pobre de los participantes para aprender nueva información. Los investigadores dicen que ésta es la primera vez que se muestra un enlace directo de este tipo.

Por el contrario, los pacientes con signos de AOS también fueron más propensos a tener un mayor grosor en otras regiones del cerebro, que según los investigadores podrían ser signos de que el cerebro reacciona a niveles más bajos de oxígeno con inflamación e hinchazón.

La AOS es más común en las personas mayores y ya se ha relacionado con enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares y cáncer, pero puede tratarse con un dispositivo de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP, por sus siglas en inglés), que impide el cierre de las vías respiratorias durante el sueño.

El profesor Naismith agrega: “Elegimos estudiar a este grupo porque son mayores y se considera que corren riesgo de demencia. Nuestros resultados sugieren que deberíamos evaluar la AOS en las personas mayores. También deberíamos preguntar a los pacientes mayores que asisten a las clínicas del sueño sobre su memoria y habilidades de pensamiento, y llevar a cabo pruebas cuando sea necesario”.

Y añade: “No hay cura para la demencia, por lo que la intervención temprana es clave. Por otro lado, tenemos un tratamiento efectivo para la AOS. Esta investigación muestra que diagnosticar y tratar la AOS podría ser una oportunidad para prevenir el deterioro cognitivo antes de que sea demasiado tarde”. La profesora Naismith y su equipo ahora están trabajando en investigaciones para determinar si el tratamiento con CPAP puede prevenir un mayor declive cognitivo y mejorar la conectividad cerebral en pacientes con deterioro cognitivo leve.



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