Miércoles 19 de septiembre de 2018

Rechazan la propuesta de crear un santuario para ballenas en el Atlántico Sur, algo que Brasil persigue desde 2001


EFE

Ballena

La Comisión Ballenera Internacional (CBI), reunida esta semana en la ciudad brasileña de Florianópolis, volvió a rechazar la propuesta de Brasil de crear un santuario para los cetáceos en el Atlántico Sur, pese a que la iniciativa obtuvo apoyo mayoritario.

Creada en 1946, la Comisión Ballenera Internacional se reúne cada dos años para adoptar medidas de protección de estos animales tanto a nivel regional y global.

En la votación realizada en la plenaria, la propuesta brasileña tuvo el respaldo de 39 miembros de la organización que regula internacionalmente el tratamiento a las ballenas, con lo que logró el 58,2% de apoyos, pero no alcanzó las tres cuartas partes (75%) necesarias para la creación de un santuario.

La creación del santuario de ballenas de 20 millones de metros cuadrados en el Atlántico Sur recibió 25 votos en contra, además de tres abstenciones y dos ausencias.

En la última cita de la CBI, hace dos años en la ciudad eslovena de Portoroz, la iniciativa lanzada por Brasil y apoyada por Sudáfrica, Argentina, Uruguay y Gabón, y por varias ONG, como Greenpeace y WWF, había conseguido 35 votos favorables, con lo que ahora logró sumar cuatro nuevos apoyos.

La propuesta del santuario ha sido rechazada en diferentes ocasiones desde que Brasil la llevó por primera vez a consideración de la Comisión en 2001, pero cada vez gana más respaldo.

La iniciativa brasileña busca la creación de un santuario en el Atlántico Sur para diferentes especies amenazadas de extinción, con lo que la caza estaría prohibida en la región incluso si la Comisión llega a flexibilizar el veto a la pesca comercial con el que se comprometió hace cerca de 30 años. La región del Atlántico Sur alberga más de 50 especies de ballenas, seis de las cuales son “altamente migratorias”.

Además del santuario, la propuesta también prevé la creación de organismos de cooperación y de investigación sobre ballenas entre los países de África y Sudamérica con costas en el Atlántico Sur.

“Seguiremos insistiendo”

Tras la nueva derrota, el Gobierno brasileño anunció que seguirá luchando por su iniciativa y que volverá a presentarla en la próxima reunión plenaria de la CBI, prevista para dentro de dos años.

Hace prácticamente dos décadas que presentamos la propuesta y seguiremos insistiendo, porque consideramos que es importante para el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU”, aseguró el director de Conservación y Gestión de Especies del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, Ugo Vercillo.

En la reunión en Florianópolis, que concluye el próximo viernes, aún será votada una propuesta de Japón que prácticamente pone fin a la moratoria a la caza comercial que la Comisión impuso en 1986, con el argumento de que algunas especies ya no están amenazadas.

En la propuesta que presentó el lunes, detallada en un documento conocido como El camino a seguir, Japón propone la creación de un comité de caza sustentable que sería responsable de fijar cuotas para la pesca comercial de ballenas. Sin embargo, Vercillo considera que los países que defienden la preservación tienen mayoría suficiente para rechazar la propuesta japonesa.

“La votación del santuario mostró que el bloque pro conservación de las ballenas tiene 39 votos y que Japón tan sólo cuenta con 25. Los países conservacionistas tenemos el compromiso de no dar ningún paso atrás y no aceptamos la propuesta japonesa”, dijo Vercillo.

Tal mayoría conservacionista también sería suficiente para aprobar la llamada Declaración de Fortaleza propuesta por Brasil y que establece que la caza de ballenas con fines científicos “no es la única alternativa válida para dar respuesta a las dudas científicas ante la existencia de abundantes métodos de investigación no letales”.

Tal declaración dejaría sin argumentos la llamada caza con fines científicos defendida por Japón, que cuenta con un programa de “capturas científicas” de ballenas que, alega, tiene por objetivo contribuir a la gestión de los recursos marinos.

Ese programa supuestamente científico es criticado constantemente por otros países y por organizaciones ecologistas, que lo consideran un sistema de pesca comercial encubierta, ya que la carne de los especímenes estudiados es posteriormente vendida.

La plenaria de la CBI, en su sexagésimo séptima edición y que reúne a representantes de 75 de los casi 90 países que integran la organización, se celebra por primera vez en Brasil .



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