Jueves 19 de octubre de 2017

Menos trabajo, menos sexo y menos felicidad: el móvil 'anula' a la generación Z


20MINUTOS

  • Psicólogos y sociólogos alertan del aumento de adolescentes que desarrollan cuadros depresivos a edades muy tempranas.
  • Los nacidos en los primeros años de la generación Z están dando la espalda a las relaciones sociales y su futuro laboral.
  • Se han vuelto menos independientes de los padres, algo que pese a parecer positivo “esconde la peor crisis en salud mental de décadas”, señalan expertos.

Móviles y adolescentes

La nacidos en los primeros años de la llamada generación Z (nacidos entre 1996 y 2010) ha sucumbido al teléfono móvil dejando de lado su vida social y su futuro laboral, según se desprende de análisis elaborados esta semana por la revista Fortune y The Atlantic, que se preguntan si el uso desmesurado de smartphones está “destruyendo” una generación por completo en Estados Unidos, algo que podría hacerse extensible a otros países industrializados en América, Asia o Europa.

Los adolescentes de hoy en día se han vuelto menos independientes respecto a generación anteriores y este cambio coincide con el uso masivo de los dispositivos móviles a partir de 2012, a los que muchos miembros de esta generación han tenido acceso quizá a edades demasiado tempranas.

El continuo uso de Snapchat o Instagram, así como Whatsapp, ha hecho de la generación ‘postmillenial’ la menos ‘conectada’ con su entorno social y laboral, según se desprende de diferentes estudios y análisis estadísticos.

En vez de buscar escapadas con sus padres a edades tempranas, la generación Z ha optado por acompañar a sus padres en periodos vacacionales y salidas de fin de semana. Esto ha alertado a psicólogos y sociólogos, que ya han detectado que el nivel de felicidad y satisfacción con sus vidas de estos jóvenes es menor que el de los de generaciones predecesoras.

La psicóloga de la San Diego State University Jean Twenge ofrece algunos datos que son preocupantes: solo en EE UU, el porcentaje de adolescentes que prefiere ir de viaje con sus padres ha subido respecto a 2009. Solo el 56% de los postmillenials saben lo que tener una cita con alguien (frente al 85% de los millenials), sus relaciones sexuales empiezan más tarde y el número de jóvenes que emplea algo de tiempo diario relacionándose con amigos ha descendido un 40% entre 2000 y 2015.

En el ámbito laboral, apenas el 55% ha buscado un trabajo que se compagine con sus estudios frente al 77% que lo hacía en la década de los 70.

Estos datos son del agrado para muchos padres, señalan en ambas publicaciones, pero expertos como Twenge inciden en que tras ellos se esconde la “peor crisis en cuanto a salud mental se refiere en décadas” y está provocando que se multipliquen los casos de jóvenes que acuden al especialista con cuadros depresivos.

Son menos felices y sus niveles de sentimiento de soledad han aumentado. El constante uso de redes sociales y el miedo a no ser tan felices como aparentan el resto hacen de muchos de estos jóvenes muy vulnerables desde el punto de vista psicológico. El cyberbullying es también un factor preocupante en este ámbito ya que se hace más peligroso en una generación acostumbrada a despertarse conectada e irse a dormir conectada.

Los efectos, señala Twenge, serán peores a largo plazo. Un joven con depresión es muy probable que recaiga de adulto y sus habilidades sociales serán nulas a medida que crezcan. La psicóloga ofrece un primer consejo a los padres preocupados por esta cuestión: empezar por limitar el uso diario del móvil a sus hijos, por ejemplo, a dos horas como máximo.



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