Miércoles 19 de diciembre de 2018

El hijo de Tarkovski inaugura en Buenos Aires un festival dedicado a su cine, fotos y escritura


El hijo del genial cineasta ruso Andrei Tarkovski (1932-1986) llegó a Buenos Aires para participar del Festival Tarkovski, que será inaugurado este martes en la Casa Nacional del Bicentenario (CNB) y que incluye una muestra de sus fotografías Polaroid, la exhibición de sus películas, conciertos y la presentación de la primera edición en español del libro “Narraciones para cine”, que reúne todos los guiones del cineasta, incluso tres que no filmó.

Además de brindar una Clase Magistral, que él considera “una conversación con el público sobre un autor que pone luz sobre la condición humana”, Tarkovski hijo presentará este jueves, a las 19, en la Fundación Vocación Humana (Aráoz 1942), el libro “Narraciones para cine”, “una colección de guiones que permite entender mejor su trabajo, tanto sus películas como su forma de escribir”.

“Mi padre pensaba que sus películas no necesariamente debían entenderse, sino que cada uno debía encontrar su propia conexión emocional y espiritual con ellas, como con cualquier obra de arte, que no es una idea matemática sino algo que te atraviesa y te tiene que emocionar. Mirar sus películas es una experiencia espiritual donde el entendimiento es secundario y lo importante es el impacto emocional”, afirmó Tarkovski hijo en una entrevista con Télam.

Télam: ¿Cuál es legado humano y estético que las películas y la obra escrita y fotográfica de su padre dejó para la posteridad?
Andrei Tarkovski (h): Su trabajo, sus filmes, su visión de la vida y su interpretación sobre la existencia nunca estuvieron separados. Su legado es recordarnos por qué estamos acá, por qué vinimos a este mundo. Es una manera de responder a preguntas fundamentales sobre nuestra existencia. Cada uno puede elegir su propio camino, pero su obra nos muestra cómo aproximarnos a la realidad y buscar la verdad. Su arte es una búsqueda espiritual para encontrarse consigo mismo. Es un intento de conocer el mundo como persona. Y para mostrarnos que hay mucho más en la realidad de lo que podemos ver o interpretar.

El hijo del genial cineasta ruso Andrei Tarkovski (1932-1986) llegó a Buenos Aires para participar del Festival Tarkovski, que será inaugurado este martes en la Casa Nacional del Bicentenario (CNB) y que incluye una muestra de sus fotografías Polaroid, la exhibición de sus películas, conciertos y la presentación de la primera edición en español del libro “Narraciones para cine”, que reúne todos los guiones del cineasta, incluso tres que no filmó.

Además de brindar una Clase Magistral, que él considera “una conversación con el público sobre un autor que pone luz sobre la condición humana”, Tarkovski hijo presentará este jueves, a las 19, en la Fundación Vocación Humana (Aráoz 1942), el libro “Narraciones para cine”, “una colección de guiones que permite entender mejor su trabajo, tanto sus películas como su forma de escribir”.

“Mi padre pensaba que sus películas no necesariamente debían entenderse, sino que cada uno debía encontrar su propia conexión emocional y espiritual con ellas, como con cualquier obra de arte, que no es una idea matemática sino algo que te atraviesa y te tiene que emocionar. Mirar sus películas es una experiencia espiritual donde el entendimiento es secundario y lo importante es el impacto emocional”, afirmó Tarkovski hijo en una entrevista con Télam.

Télam: ¿Cuál es legado humano y estético que las películas y la obra escrita y fotográfica de su padre dejó para la posteridad?
Andrei Tarkovski (h): Su trabajo, sus filmes, su visión de la vida y su interpretación sobre la existencia nunca estuvieron separados. Su legado es recordarnos por qué estamos acá, por qué vinimos a este mundo. Es una manera de responder a preguntas fundamentales sobre nuestra existencia. Cada uno puede elegir su propio camino, pero su obra nos muestra cómo aproximarnos a la realidad y buscar la verdad. Su arte es una búsqueda espiritual para encontrarse consigo mismo. Es un intento de conocer el mundo como persona. Y para mostrarnos que hay mucho más en la realidad de lo que podemos ver o interpretar.



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