Domingo 18 de noviembre de 2018

Los vecinos compiten por la vereda más limpia con distintas estrategias


Hay alianzas entre frentistas, pero muchos recurren a los encargados
Hay alianzas entre frentistas, pero muchos recurren a los encargados Crédito: Mariana Araujo
Valeria Musse

17 de agosto de 2018  

Cuando tiene un tiempo libre, Fanny Guanca, que vive en el barrio de Flores, barre la vereda de su cuadra; algunos de sus vecinos baldean. No se trata solo de un hábito, sino que estas personas son parte de los 5450 porteños, distribuidos en 1740 cuadras, que participan -de formas variadas- de la iniciativa oficial que promueve el mantenimiento de la limpieza de las veredas a cambio de la bonificación del ABL para 2019. Muchos de los competidores optaron por delegar las tareas a los encargados y al personal de limpieza de sus edificios.

“Más allá del premio, me pareció una buena oportunidad para generar un compromiso individual y colectivo”, contó Fanny, que habló con algunas de las personas que viven en su cuadra para que cada una aportara su granito de arena. Uno de los principales problemas de higiene sigue siendo, en casi todos los barrios, la irresponsabilidad de algunos dueños o paseadores de perros que no juntan las heces de las mascotas.

A otro lado de la ciudad, a pasos del Congreso nacional, María Páez también participa del concurso, aunque de otro modo: instruyó a Norma, la encargada del edificio donde vive, para que coordinara con sus colegas de inmuebles linderos un trabajo colaborativo. Algo parecido hicieron Cecilia y su marido, Raúl, en Villa Urquiza. En muchas cuadras donde coexisten edificios, como es el caso de la avenida Sucre al 4200, donde reside esta pareja mendocina, los vecinos recurren a la asistencia del personal de limpieza de sus torres para mantener el aseo.

Consultado por LA NACION, Federico Di Benedetto, subsecretario de Comunicación porteña, dijo que “es válido” que los participantes puedan, por ejemplo, acudir a los encargados para promover la buena conducta de higiene: “Los vecinos se pueden organizar como quieran. Para controlar la participación activa de la gente, a menudo les pedimos que envíen fotos de los avances”.

Las cuadras seleccionadas se evalúan en tres instancias, según las condiciones del mobiliario urbano, la correcta separación y disposición de los residuos, la tenencia responsable de mascotas, la limpieza de veredas y la presencia de grafitis y pegatinas. El programa “Esa es mi cuadra” finalizará en septiembre, cuando se conocerá qué cuadra por barrio (las cuadras compiten con otras del mismo barrio) será favorecida con la bonificación del 100% del ABL durante el próximo año por exhibir las mejores condiciones de limpieza. El beneficio alcanzará solo a los domicilios que se hayan inscripto en el concurso. Si algún vecino ya se encuentra exento de pagar esa tasa, el premio consistirá en una recarga de la tarjeta SUBE por $2500.

Vanesa se tomó el trabajo de ubicar a sus vecinos y comerciantes de la cuadra, cerca del Parque Centenario, para incentivarlos a mantener la vereda limpia. Alguien se encargó de pegar cartelería para advertir que las heces de los perros se levanten. “Todo empieza con la educación. ¿Por qué no cuidar lo que es de todos más allá del premio en sí mismo?”, se pregunta la docente que, desde que empezó el programa, nota que en su cuadra de la calle Avellaneda “hay un poco más de cuidado, aunque falta mayor compromiso”. En Saavedra, Aldo contó que los vecinos “prestamos atención al tema de la suciedad de las mascotas y en esta época, a las hojas de los árboles que caen”. También se ocupan de cotejar que el contenedor y sus adyacencias se mantengan limpios, por lo que hablaron “con la cooperativa de recuperadores que trabaja en el barrio para que sean bien prolijos en su tarea”.

La primera evaluación fue realizada sorpresivamente por inspectores semanas atrás. Desde la Secretaría de Atención Ciudadana informaron que, tras compararse los resultados de mediciones previas, se detectó una mejora en todos los indicadores de higiene. Los tres barrios con mejores resultados de aseo, hasta ahora, son San Nicolás, Villa Devoto y Retiro.

“Yo veo el cesto mucho más ordenado. A veces no se podía estacionar porque la basura estaba desparramada por todos lados; ahora el tacho ya no colapsa y los residuos reciclables se llevan a la campana verde que está a la vuelta”, afirmó Soledad Grilli, que participa desde Agronomía.

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