Domingo 18 de noviembre de 2018

La nueva planta que fabrica baldosas con los materiales reciclados de los Puntos Verdes


Está ubicada en el barrio porteño de Flores y hace posible la renovación de las veredas de la Ciudad, al mismo tiempo que favorece la reducción de los residuos. La nueva planta de reciclado del EMUI (Ente de Mantenimiento Urbano Integral), fabrica baldosas con el material que los vecinos acercan a los Puntos Verdes y Campanas.

La Ciudad de Buenos Aires genera más de 6.700 toneladas de residuos a diario. Más de la mitad de ese total reciben tratamiento y son recuperados según el tipo de material de que se trate. De esta forma, los componentes descartados vuelven al vecino en forma de nuevas baldosas.

La nueva fábrica produce todos los días, de manera automatizada, entre 800 y 1.000 baldosas de 64 panes (40×40 centímetros).

Matias Repetto Bonpland-gv/GCBA

El proceso de elaboración

La materia prima más utilizada es la arena silícea, que supone el 40% del peso total de la baldosa. Con la utilización del vidrio triturado, material presente en varios componentes reciclados como aparatos eléctricos y electrónicos, se puede sustituir en un 10% la utilización de arena.

En el proceso de pulido de las baldosas, los cepillos pulidores necesitan 32.000 litros de agua para no rayar el material de trabajo. Es por ello que dentro de la planta se construyó una pileta decantadora de sedimentos que, junto a un sistema de tubos y filtros, permiten limpiar el agua utilizada, de manera tal que pueda ser reutilizada constantemente.

Matias Repetto Bonpland-gv/GCBA

La importancia de la recuperación del vidrio

La recuperación del material reciclado se relaciona con la economía circular y la sustentabilidad. El objetivo es que el valor de los productos, materiales y recursos utilizados se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible, reduciendo al mínimo la generación de residuos.

Contexto

¿Qué son los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos?

  • Cuando estos aparatos dejan de funcionar o son descartados por obsoletos, pasan a considerarse residuos de aparatos eléctricos o electrónicos (RAEE). En esta categoría se encuentran una gran variedad de equipos: celulares, computadoras, electrodomésticos y herramientas.

  • La mayor parte del material de estos aparatos puede ser recuperado a través de la reutilización o del reciclaje de plásticos y metales. En el proceso de desmontaje de los equipos se genera una pequeña fracción de residuos peligrosos que debe ser manejada de forma diferenciada para evitar daños al ambiente y a la salud. Dado su tamaño, volumen, cantidad o potencial toxicidad están sujetos a un Sistema de Gestión Ambiental Integral, diferenciado del resto de los Residuos Sólidos Urbanos. Esto evita la liberación de sustancias nocivas como el mercurio, plomo, cadmio y otros metales pesados, aceites minerales y gases refrigerantes.

  • El reciclado de los residuos electrónicos tiene un doble impacto positivo: por un lado, permite recuperar materiales como el silicio, plásticos, oro, plata, cobre, entre otros, que son cada vez más escasos y que su obtención genera un impacto negativo en el ambiente. Por el otro, se reduce el efecto que estos residuos producen en el ambiente al degradarse sobre napas y suelos de basurales.

En la Argentina se generan 292.000 toneladas de RAEE por año. La Ciudad de Buenos Aires, por su parte, produce 20.000 toneladas por año, lo que equivale a 7 kilógramos de residuo por vecino al año.



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