Domingo 18 de noviembre de 2018

El jefe de la barra de Platense, líder de una banda que robaba locales de Frávega y el iPoint de Unicenter


Un integrante de la banda en el depósito de iPoint de Unicenter
Un integrante de la banda en el depósito de iPoint de Unicenter
Gabriel Di Nicola

7 de noviembre de 2018  • 09:30

Se sentían impunes. Nada parecía detenerlos. Realizaba un golpe tras otro sin contratiempos. Siempre conseguían llevarse un importante botín: teléfonos celulares de última generación, consolas de videojuegos y otros artículos de electrónica high tech. Operaron, por lo menos desde noviembre de 2015, en los barrios porteños de Flores, San Nicolás y Belgrano, y en Martínez, San Isidro y Luján. Sus objetivos eran los locales de Frávega, Garbarino, Musimundo y el iPoint de Unicenter, donde se alzaron con 100 teléfonos celulares y unos 250.000 pesos.

Así robaba la banda liderada por el jefe de la barra brava de Platense

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Se sospecha que el jefe de esta banda era Alejandro Acosta, alias “Tío Tom”, señalado como el número uno de la barra brava de Platense. Sobre él pesa una orden de captura no solo por aquellos robos sino por un ataque a balazos en el barrio Mitre, de Saavedra, donde un joven salvo su vida milagrosamente.

La sospecha de los investigadores del caso es que, a pesar del pedido de captura, Acosta no falta en la tribuna cada vez que El Calamar juega de local. Dos de los supuestos lugartenientes del Tío Tom ya fueron detenidos. Fuentes judiciales los identificaron como Gian Luca Tapia y Zoel Campos.

Alejandro Acosta y un recuerdo de su casamiento
Alejandro Acosta y un recuerdo de su casamiento

Según informaron fuentes judiciales, la banda del Tío Tom nació en el barrio Mitre, detrás del Dot Baires, pero Acosta habría sumado “mano de obra” del Bajo Flores. La impunidad de los delincuentes comenzó a resquebrajarse en abril pasado cuando Eduardo Casal, a cargo interinamente de la Procuración General de la Nación, puso nuevamente en funciones al fiscal José María Campagnoli en la Unidad Fiscal Especializada en la Investigación Criminal Compleja (Ufecri), equipo dedicado a enlazar casos presuntamente aislados a partir de similitudes en metodologías, objetivos o nombres.

Los voceros consultados por LA NACIÓN explicaron que al poco tiempo se presentaron ante la Ufecri representantes de Frávega, Musimundo y Garbarino para pedir colaboración a la Justicia por una serie de robos que habían sufrido en diferentes locales. La Secretaría de Investigación Penal (SIPE) comenzó una investigación para intentar identificar a los sospechosos que habían quedado registrados en las filmaciones de las cámaras de seguridad de los establecimientos.

Los investigadores de la SIPE comenzaron a analizar los videos de los robos de todos los locales asaltados y advirtieron que en la mayoría, además de repetirse el modus operandi, coincidían las fisonomías de los protagonistas. Se abocaron a ponerles nombre y apellido a los delincuentes que se veían en las filmaciones.

A partir de las grabaciones analizadas, los detectives judiciales comenzaron a hacer un entrecruzamiento de causas y de informaciones sobre bandas ya identificadas dedicadas al robo de comercios.

En la fiscalía de distrito de Núñez-Saavedra, también a cargo de Campagnoli, varios de los sospechosos estaban identificados en otras investigaciones penales.

“Las imágenes e identidades quedaron corroboradas con fotografías de las redes sociales, datos oficiales del Registro Nacional de las Personas (Renaper) y distintas filmaciones”, explicaron fuentes del caso.

Además de capturar a Acosta, los investigadores intentan identificar a uno de los delincuentes que aparece registrado en varios robos, pero al que, hasta el momento, no lograron encontrar en sus bases de datos. Por ahora lo llaman “NN Barbita”.

Seguidillas y repeticiones

Algunos locales, como por ejemplo la sucursal de Frávega situada en avenida Rivadavia al 6400, en el corazón del centro comercial a cielo abierto de Flores, fueron asaltados más de una vez. Los delincuentes armados irrumpían, reducían a empleados y clientes y se dirigían directamente al depósito para alzarse con la mayor cantidad de teléfonos y artículos electrónicos de alta tecnología.

Ponían el botín en bolsas de residuos grandes, como las que se usan en los consorcios de edificios, y después subían a una camioneta utilitaria que los esperaba en la puerta.

Los delincuentes actuaban a cara descubierta, pero casi siempre llevaban encajadas gorras con visera para ocultar un poco su fisonomía, en especial, ante la posibilidad de ser filmados desde una posición superior por los dispositivos de videovigilancia de los locales.

El robo del iPoint de Unicenter, dedicado a los distintos equipos de Apple, ocurrió el 9 de septiembre pasado. Tres delincuentes se llevaron 100 iPhones y un cuarto de millón de pesos. Escaparon en un Ford Focus blanco. La investigación de ese caso quedó a cargo de la fiscal de Martínez María Paula Hertig.

El 2 de octubre pasado, con la información aportada por la SIPE, la fiscal Hertig y detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro llevaron adelante una serie de allanamientos y detuvieron a tres sospechosos, entre ellos, Tapia y Campos. Según informaron fuentes policiales, en los procedimientos se secuestraron un iPad, 12 teléfonos celulares, zapatillas de diferentes marcas, 900 dólares y 72.815 pesos.



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